jueves, 17 de junio de 2010

controVERSIA / POETAS DE AQUÍ Y AHORA

ALGUNOS COMENTARIOS EN BLOGS
SOBRE EL REPORTAJE POETAS DE AQUÍ Y AHORA

Sobre "Poetas de aquí y ahora" (EPS)
en el blog EL BAILE DE LOS SILENOS


Manía de clasificarlo todo, lo mismo a las personas por sus afinidades políticas, que las cuentas de un collar por sus colores. J. Ruiz Mantilla se hace eco de los intentos (¡qué obsesión!) de "bautizar" y, a la postre, encorsetar a un grupo de poetas nacidos en los últimos cuarenta años, defininidos por el articulista como "eclécticos, vivos, atentos y comunicativos" y "poetas globales". Puestos a etiquetar, acaso "les puede venir bien", añade, la de "la generación del 2000", título ya lanzado por L. A. de Villena. Debo reconocer que he leído algo de Ana Gorría, de Luis Muñoz y de Raquel Lanseros, pero no del resto. Lanseros me parece poeta culta, cuya versatilidad en temas y formas no deja de seducirme. En su Croniria (Hiperión, 2009) hay un buen ramillete de poemas notables. Sin embargo, no debe el lector de El País Semanal hacerse una idea parcial de la(s) hornada(s) de poetas españoles de las últimas décadas. Porque hay otros valores que no aparecen en el artículo, como es normal en este tipo de selecciones parciales, como, por ejemplo, Eduardo García (1965), que goza ya de cierto y merecido reconocimiento, el poeta y traductor Eduardo Moga (1962) y Manuel F. Reina (1974), más desconocido, pero de voz prometedora (léase con placer su Las rosas de la carne, en Calambur, 2009). Y ojo con esos otros poetas que van desbrozando el difícil camino de hacerse un hueco entre los escasísimos lectores de poesía de este país sin un premio de relumbrón que los catapulte, como Olga Bernad (1969) y su ópera prima: Caricias perplejas (Isla de Siltolá, 2009). Es obvio que EPS ofrece una mirada panorámica, y es de agradecer que la dedique esta vez a la poesía, pero es lamentable que pase a todos sus protagonistas por el tamiz del estilismo vestuario, lo mismo si se trata de empresarios, actores, toreros, deportistas o, como ahora, poetas. Con ello, y a pesar de que se editan algunos poemas dignos (de Lanseros y A. Lucas especialmente), se fortalece más la imagen del escritor (qué manida dicotomía la de ciudad/campo que sirve de decorado de cartón piedra) que la obra. Lo cual va en la línea contraria de lo que ayer mismo destacaba R. Fresán en un interesante artículo, "Escritores en la sombra", en ABC Cultural.

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POETAS EN EL PAÍS SEMANAL
en el blog LOS OFICIOS DEL DILETANTE


Hay poetas invisibles y secretos, poetas de los que ya nadie habla, poetas perdidos en alguna generación perdida, poetas que no guardan inéditos para la posteridad porque no creen en la posteridad, poetas que no figuran en las antologías pero dejaron su verso para quien quisiera escucharlo, poetas que no salen en los medios, que no son reseñados, que no se cartean con García Montero ni tienen contactos con Visor. Hay muchos poetas para tan poco espacio y muchos intereses incluso para algo tan minoritario como la poesía.

Ahora Blas de Otero vuelve a estar de cierta actualidad gracias a la estupenda edición de Hojas de Madrid y La Galerna en Galaxia Gutenberg. ¿Quién leerá a Blas de Otero con nuevos ojos? A Blas de Otero se le ha leído mal y en cierto momento quedó su nombre olvidado porque hay muchos poetas sobre los que pesa una opinión o un prejuicio pero a los que no se les ha leído como sí ha convenido leer a otros. ¿Por qué nadie habla de Manuel Mantero o del becqueriano Rafael Montesinos, fuera del círculo de ambos poetas? Mantero es mejor poeta (es mi opinión, claro) que José Manuel Caballero Bonald pero nadie se preocupa de revisar su obra completa que publicó rd ediciones. Tampoco interesa celebrar como un acontecimiento la publicación de la obra completa del arcense Antonio Hernández en Calambur.

A Blas de Otero lo estudió Emilio Alarcos en un ensayo loable publicado por Anaya en 1966. Su lectura es un buen modo de descubrir al poeta antes de la etapa final que representan los casi inéditos poemas de Hojas de Madrid y de La galerna donde se impone un poeta verdadero que hizo de la escritura una razón de vida. El poeta vasco dijo en un poema de Redoble de conciencia que escribir era un viento fugitivo, quizá esa misma galerna que arrecia en el Mar Cantábrico y se lleva consigo poetas y versos. En Blas de Otero puede que abunde una poesía de circunstancia, menos perdurable, pero también abunda el gran poeta desconocido al que urge acercarse y redescubir, como tantos otros que los antólogos ignoran.

En El País Semanal viene hoy domingo un reportaje de Jesús Ruiz Mantilla titulado Poetas de aquí y ahora. Dejamos a Blas de Otero escuchando a Dylan en su poema Las islas afortunadas y buscamos lo que cantan los poetas de ahora mismo, la nueva generación de poetas. Cada cual hubiera hecho su particular selección de poetas dignos de posar en paisaje tan bucólico. En este caso pesa la antología La inteligencia y el hacha de Luis Antonio de Villena que acaba de publicar Visor. En todo caso el reportaje muestra la heterogeneidad de la poesía española aunque se busquen los elementos comunes y el lugar que un poeta puede ocupar en el mundo en el que vivimos.

Me alegra ver a Raquel Lanseros entre los poetas seleccionados. No soy objetivo cuando afirmo que es la voz más sólida de su generación, de mi generacíón. Pero ella sabe que la descubrí sin referencias previas, antes de conocerla, y me impactó Diario de un destello. Aquellos versos parecían hablarme sólo a mí. Luego Raquel confirmó su valía en Los ojos de la niebla y en Croniria. Del resto de poetas posando en jornada campestre, en mala imitación del gran Jean Renoir, me reservo la opinión. Los hay que me gustan y los hay que no me gustan pero representan el necesario eclecticismo de la poesía que se hace ahora en España. Algunos no tienen lectores pero por la poesía que hacen parece que no les interesa tener lectores ni siquiera escriben para un posible lector como sí hacía el gran Vicente Aleixandre, tan poco citado, en el fondo tan poco leído y tan olvidado. Pesa sobre algunos de estos poetas (gran paradoja) la formación filológica, el distanciamiento de la realidad, el discurso demasiado intelectualizado que olvida que la poesía también es comunicación y conmoción. Pero esta es una opinión muy personal. Lo que no me gusta es que las grandes editoriales de poesía marquen a su antojo la mejor poesía que se hace en España cuando es obvio que fuera de esas grandes editoriales hay también grandes poetas, grandes nombres que no forman parte de determinados círculos de poder.
En cualquier caso uno celebra que se hable de poesía aunque sea en ese marco. Y sobre todo confía en un imposible, en que los poetas dejen de ser leídos sólo por los propios poetas y por su camarilla y que haya más lectores de poesía, gente que lee poesía pero que no la escribe, gente que la busca y la necesita sin necesidad de ser del gremio. Yo me siento más lector de poesía que poeta y aspiro a seguir escribiendo sin tenerme que ver forzado a presentarme a premios que jamás ganaré. Y en último extremo defenderé la memoria de los poetas de los que no se habla, los poetas secretos, olvidados, a los que nadie cantó y que también han ayudado a hacer grande y necesaria la poesía.

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en el blog  EL PARAÍSO DE EVA

No, si yo no digo que no esté bien que promocionen la poesía joven en un suplemento del domingo (El País Semanal), que entrevisten a poetas que quizás de otra manera no conocería nadie, que no sea mejor que hablen de poesía que de Belén Esteban, pero, por favor, que no hagan un artículo sobre poesía y moda, porque, sinceramente, no casan bien.

El País Semanal del domingo 13 de junio es risible desde la primera página y yo no sé cómo los poetas han aceptado las condiciones humillantes en las que se han hecho las fotografías. En un campo de flores silvestres (como si su poesía fuese rural, que no lo es, la única conexión con el campo de estos jóvenes es que "de vez en cuando escapan al campo a por las musas") posan con actitud seria y pensativa, pero sobre todo "estilosa" (si se puede llamar de alguna manera que no me dé la risa) unas personas que se dedican al oficio de la poesía. No lo hacen en actitud reivindicativa, beligerante contra el mundo y sus locuras, ni filosófica, ni siquiera intelectual, me parece a mí, sino luciendo "camisa y americana de L'Habilleu y pantalón By Basi", "camisa de Armand Basi y pantalón By Basi", "vestido azul Tsumoda, pantalón de Tommy Hilfiger y sombrero de L'Habilleur", "camisa de lino lila de Hartford, tejano de Lacoste y fular de L'Habilleur", etc. (y perdonen las molestias de la publicidad y el coñazo). No sé, quizás es que me esté haciendo mayor y estas cosas ya no sean para mí, pero este artículo sencillamente me baja del pedestal a estos jovencitos de la pluma a los cuales tenía en mayor estima. Creo que los lectores de poesía nos merecemos algo más que estas poses de promoción de la moda-poesía. Ya ni me acuerdo de lo que decía el artículo, seguramente cosas muy sesudas, no me cabe la menor duda, e incluso incluía algún que otro buen poema, pero se me han atragantado las rimas con las pajitas del campo. Seguramente vaya a comprarme la camisola que luce mi ex-admirada Elena Medel rápidamente, a ver si con ella encima se me ocurren los más bellos poemas de la literatura española.

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